Paz, Justicia y Reciprocidad - Tratados y Extradición de colombianos.

Propósito importante de la “Asociación Pro-Colombia Libre” es promover el debate dentro del país sobre la inexistente reciprocidad que los países con quien Colombia tiene tratado de extradición muestran en esta materia, pues tal como están las cosas, parece ser que los únicos responsables del tráfico y distribución de drogas ilícitas son colombianos, extraditados principalmente a los Estados Unidos. La política mostrada por ese país es que no existen capos ni mafias ni distribuidores de origen estadounidense, pues hasta la fecha ninguno ha sido extraditado a Colombia ni ninguno pedido por ésta. Similar política es seguida por otros países de la Comunidad Europea.

Promovemos, por lo tanto, y mientras no haya un debate universal sobre el tema en las Naciones Unidas, una modificación al Código Penal Colombiano que eleve a delito cometido en Colombia cualquier importación o distribución de drogas ilícitas de origen colombiano en el exterior. Esta es nuestra propuesta: EL DEBATE EN LAS NACIONES UNIDAS

En nuestras metas está el que Colombia llegue a dar un gran debate en las Naciones Unidas que enfoque el problema del consumo de drogas ilícitas, incluida la dosis personal, hoy legalizada en distintos países, como lo que es: el reverso de la misma moneda, su producción. Para nadie es un misterio que el consumo de drogas psicotrópicas estimula la producción y que a Colombia hay que verla más como víctima que como victimaria del consumo mundial de estupefacientes que para nosotros se ha convertido en un problema de seguridad nacional. Para esto necesitamos lanzar una ofensiva publicitaria que nos permita presionar a las autoridades colombianas para modificar el Código Penal (ver el apartado Tráfico, distribución y consumo de drogas ilícitas) y promover este debate a escala mundial. Y usted, con su generosa y desinteresada contribución, nos puede ayudar (ver Donativos on-line).

Asumido el hecho de que los Estados Unidos no extraditará a sus nacionales, así hayan infringido las leyes colombianas, el paso siguiente sería llevar este debate al seno del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, foro donde se habrían de ventilar temas tan importantes como la guerra que se libra en Colombia debido al consumo mundial de sustancias ilícitas colombianas, la dosis personal aceptada por diversos países, la falta de acciones para perseguir la distribución asumida por sus nacionales y la falta de reciprocidad en las relaciones multilaterales. Por ello, es también hora de preguntarle a las Naciones Unidas, que si bien ellas declararon el tráfico de estupefacientes como un “delito contra la humanidad”, ¿por qué la humanidad, mucha humanidad, se divierte consumiéndola mientras los colombianos se matan para que ella no la consuma? ¿Por qué parece ser que Colombia es la única que pone todo contra este delito, incluyendo los muertos?

¡Va siendo hora de preguntarlo y de buscar respuestas!

El mencionado debate debería centrarse sobre el tema: “¿Qué está haciendo la humanidad por Colombia distinto de proveerla de balas mientras gran parte de ella disfruta de su droga?” “¿El drogadicto debe su drogadicción solamente a los traficantes colombianos o también a los traficantes locales y consumidores que lo indujeron al vicio?”